29
Ago

DISEÑOS QUE PERDURAN – LA SILLA “BUTTERFLY” (B.K.F.)

Si hay una pieza representativa del diseño argentino del siglo XX esta es sin duda la silla “Butterfly”. Conocida también como B.K.F. al ser estas las iniciales de los apellidos de sus creadores Antonio Bonet (1913-1989), Juan Kurchan (1913-1972) y Jorge Ferrari-Hardoy (1914-1977).

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Es en Buenos Aires, allá por 1938, cuando estos tres arquitectos, miembros de Grupo Austral, colaboran en la creación de este icono del diseño.

Inspirados en la silla “Tripolina” obra del ingeniero inglés Joseph Beverly Fenby en 1877, en un principio recibió el nombre de “Modelo Austral” y la idea era incluirla en un edificio de Buenos Aires proyectado por los tres arquitectos a finales de los 30.

Originariamente se fabricaron tres sillas. Estas piezas estaban compuestas por un armazón de acero macizo parcialmente envuelto en una pieza de cuero conformando así asiento y respaldos. Su originalidad estaba en la variedad de posturas que existía para su utilización sin afectar estas a la comodidad de la misma.

En 1940 los tres arquitectos deciden presentarla en el Salón de Artistas Decoradores de Buenos Aires y es ahí donde el perspicaz ojo de Edgar Kaufmann Jr. se fijó en ella. Quedó tan impresionado con el diseño de la misma que compró dos de las sillas originales. Una la destinó al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), y la otra la adquirió para incluirla en la decoración de la nueva casa de fin de semana de sus padres, “La Casa de la Cascada” diseñada por el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright.

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La tercera pieza original se encuentra, desde el año 2014, en la colección permanente del Museu del Disseny de la ciudad de Barcelona considerada como una pieza fundamental del diseño del siglo XX.

Kaufmann predijo con exactitud que la silla se haría enormemente popular en los Estados Unidos. Y así fué, particularmente en la Costa Oeste. De 1941 a 1948 la firma Artek-Pascoe fabricó reproducciones de la silla, pero fue Knoll Associates, quien había adquirido los derechos de producción en Estados Unidos a principios de los 40, quien la hizo saltar a la fama. A finales de esa misma década Knoll emprendió, sin éxito, acciones legales contra copias no autorizadas de la silla.

Hoy en día debido a su éxito comercial a lo largo de todas estas décadas existe un gran número de copias de la misma (algunas incluso fabricadas con materiales de dudosa calidad). A pesar de eso la “Silla Mariposa” no dejará de ser una de nuestras piezas favoritas donde despejar la mente por lo que seguiremos contando con ella para futuros proyectos.

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